Crisis aérea en Venezuela: el veto del régimen a aerolíneas internacionales paraliza a miles de viajeros y agrava el aislamiento del país
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La nueva ofensiva del régimen de Nicolás Maduro contra seis aerolíneas internacionales desató un caos sin precedentes para pasajeros en América, Europa y el Caribe. La suspensión repentina de rutas y la revocación de permisos dejó aviones en tierra, familias separadas y a miles de venezolanos sin forma inmediata de entrar o salir del país.
Lo ocurrido en la madrugada del jueves fue el reflejo de una realidad que lleva años agravándose: la conectividad aérea de Venezuela se reduce una vez más, mientras la diáspora —una de las más numerosas del mundo— sigue enfrentando barreras para moverse.
Viajeros atrapados en distintos continentes

El anuncio se supo mientras muchos dormían. En ciudades tan distantes como Buenos Aires y Madrid, venezolanos revisaron sus teléfonos para descubrir que sus vuelos simplemente habían desaparecido de los sistemas.
En Argentina, Mariela Ramírez, quien tenía planificado regresar a Caracas el fin de semana para reunirse con sus hijos y nietos, se encontró con un escenario inesperado. “Estoy aquí como turista. Ahora no tengo ruta de regreso y debo iniciar trámites que ni tenía contemplados”, expresó con impotencia.
En Caracas, la historia se repetía en voz de Carolina y Miguel, una pareja que preparaba un viaje a España para conocer por primera vez a su nieto recién nacido. Las maletas siguen en el piso de su habitación; los regalos, sin destinatario. “No sabemos si podremos volar en diciembre”, lamentó Carolina.
Casos como el de Rafael, quien esperaba celebrar las fiestas con su hija en España, muestran una constante: notificaciones breves, vuelos cancelados sin alternativas claras y la frustración de una población que ya ha visto cómo las rutas aéreas se van desvaneciendo.
Madrid: bailarines colombianos duermen en el aeropuerto

La crisis también afectó a pasajeros que solo utilizaban Caracas como escala. En el aeropuerto de Madrid-Barajas, veinte bailarines colombianos del colectivo Pueblo Latino duermen desde el 26 de noviembre en el suelo del terminal.
El grupo quedó varado tras la cancelación de vuelos de la aerolínea Estelar, que anunció que la ruta Madrid–Caracas permanecerá suspendida al menos hasta el 1 de diciembre. Sin alojamiento y sin alternativa inmediata, los artistas solicitaron apoyo a la Cancillería de Colombia.
Aerolíneas vetadas y razones del régimen
El Ministerio de Transporte de Venezuela y el Instituto Nacional de Aeronáutica Civil confirmaron la revocación de los permisos de:
- Iberia
- TAP
- Avianca
- Latam Colombia
- Turkish Airlines
- Gol
Las autoridades alegan que estas compañías incumplieron el plazo de 48 horas para retomar operaciones, luego de haber reducido sus vuelos tras una alerta de seguridad emitida por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA). España replicó la advertencia a través de su organismo aeronáutico.
En su programa semanal, Diosdado Cabello justificó la medida con declaraciones de confrontación:
“El Gobierno decide quién vuela y quién no. Quédense ustedes con sus aviones, que nosotros nos quedamos con nuestra dignidad.”
Riesgo de represalias diplomáticas
Una fuente del sector aeronáutico consultada por EFE advirtió que la decisión del régimen podría activar respuestas equivalentes por parte de los países afectados.
Según la misma fuente, Venezuela ya figura entre los países con menor conectividad aérea de América Latina, tras años de restricciones financieras, conflictos con el pago de divisas y dificultades para repatriar capitales a las aerolíneas internacionales.
Este nuevo veto, indica, “solo profundiza el aislamiento del país”.
Conectividad al borde del colapso
Actualmente, solo un puñado de aerolíneas mantiene rutas hacia o desde Venezuela, entre ellas:
- Copa Airlines
- Wingo
- Boliviana de Aviación
- Satena
Las compañías locales Laser y Estelar dependen de códigos compartidos con Plus Ultra e Iberojet para mantener sus operaciones hacia Europa, pero ellas también anunciaron suspensiones temporales tras la alerta de España.
Una diáspora atrapada por tierra y aire
La magnitud humana de la medida se refleja en cada relato: padres que no pueden regresar, abuelos que no logran conocer a sus nietos, estudiantes que no verán a sus familias en Navidad.
Con más de 8 millones de venezolanos viviendo fuera del país —según organismos internacionales—, la conectividad aérea es un recurso vital para mantener vínculos familiares y laborales. Cada nueva restricción golpea directamente a una población ya fragmentada.
La decisión del régimen, lejos de ser una simple medida administrativa, se convierte en otro obstáculo para una diáspora que intenta mantenerse unida a pesar de la distancia.




