Nasry Asfura, el alcalde de Tegucigalpa que llega a la presidencia de Honduras
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Nasry Juan Asfura Zablah, dirigente del Partido Nacional de Honduras y exalcalde de Tegucigalpa, llega a la presidencia del país tras una trayectoria marcada por la obra pública, la gestión municipal y un discurso centrado en la transparencia, la descentralización del poder y una alianza estratégica con Estados Unidos.
Conocido popularmente como “Papi a la orden”, Asfura ha construido una imagen de político cercano a la gente, respaldada por décadas de presencia territorial y una carrera que combina el sector privado con la administración pública.
Orígenes y primeros pasos en la política hondureña
Nacido en Tegucigalpa en 1958 y nieto de inmigrantes palestinos, Nasry Asfura inició su carrera política en la década de 1990 como asistente y posteriormente como regidor municipal. Desde entonces, fue ganando espacio dentro del Partido Nacional, posicionándose como una figura vinculada a la gestión y a la ejecución de proyectos visibles.
El apodo “Papi a la orden” surgió durante su campaña a la alcaldía en 2004, cuando respondía a ciudadanos que supervisaban obras públicas con una frase que luego se convirtió en su principal lema político. Lo que comenzó como un gesto espontáneo terminó consolidándose como una marca de cercanía y disponibilidad.
De la alcaldía de Tegucigalpa al liderazgo nacional
El salto al escenario nacional se produjo en 2009, cuando fue electo diputado y más tarde asumió la dirección del Fondo Hondureño de Inversión Social, cargo desde el cual fortaleció su enfoque en infraestructura y desarrollo urbano.
Su etapa más influyente fue como alcalde de Tegucigalpa entre 2014 y 2022, período en el que impulsó proyectos de pavimentación, mejoramiento vial y descentralización de servicios municipales. Esa gestión se convirtió en la principal carta de presentación de su candidatura presidencial.
Propuestas clave de Nasry Asfura como presidente

La agenda de gobierno de Asfura se centra en tres ejes principales: empleo, educación y salud, a los que define como pilares inseparables para el desarrollo económico y social de Honduras.
Entre sus principales propuestas destacan:
- Fortalecer la independencia de los poderes del Estado
- Descentralizar recursos hacia los gobiernos municipales
- Auditar de forma permanente las instituciones públicas
- Promover la inversión nacional y extranjera
- Garantizar transparencia en el uso de los fondos públicos
Durante la campaña, Asfura subrayó su estilo de contacto directo con la realidad del país:
“Recorro Honduras en mi propio vehículo, conozco el estado de las carreteras y los problemas reales”, afirmó en redes sociales.
Relación con Estados Unidos y política exterior

En el plano internacional, Nasry Asfura ha reiterado que una relación sólida y estratégica con Estados Unidos es fundamental para garantizar estabilidad, inversión y cooperación internacional. Según su visión, ese vínculo permitirá fortalecer la seguridad, el empleo y el crecimiento económico del país.
En la recta final de la campaña, el entonces presidente estadounidense Donald Trump elogió públicamente su gestión y afirmó que una victoria de Asfura contaría con respaldo de Washington, declaraciones que generaron debate tanto dentro como fuera de Honduras.
El desafío del Partido Nacional y el contexto político
La llegada de Asfura al poder se produce en un contexto complejo para el Partido Nacional, afectado por la condena por narcotráfico del expresidente Juan Orlando Hernández. Consultado sobre ese episodio, Asfura fue enfático al señalar que “cada quien es responsable de sus actos” y que la justicia actuó conforme a la ley.
El nuevo presidente enfrenta ahora el reto de renovar la imagen de su partido, restaurar la confianza ciudadana y responder a las demandas de transparencia, empleo y seguridad que dominan la agenda nacional.
Un liderazgo puesto a prueba
Con una vida familiar discreta —casado desde hace más de cuatro décadas, padre de tres hijas y abuelo de tres nietas—, Nasry Asfura se presenta como un líder pragmático, enfocado en la gestión y la ejecución.
Su presidencia estará marcada por la capacidad de traducir su experiencia municipal en resultados a escala nacional, en un país que exige cambios estructurales y mayor credibilidad institucional.




