EE. UU. destapa una red global de sicarios dirigida por la inteligencia rusa para atentar en Occidente
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EE. UU. acusa a cinco integrantes de una red de la inteligencia rusa por reclutar sicarios para ejecutar atentados y homicidios en territorio estadounidense y Europa.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos desclasificó una acusación formal contra cinco individuos vinculados a la inteligencia rusa, señalados de integrar una red global de reclutamiento para cometer asesinatos por encargo y sabotajes contra infraestructuras estratégicas en Europa y suelo estadounidense. Los acusados —dos rusos, dos cubanos y un venezolano— permanecen prófugos de la justicia.
De acuerdo con la fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, la denominada "Red RIS" (Servicios de Inteligencia Rusos) operaba desde 2024 bajo instrucciones directas del Kremlin. Inicialmente enfocada en perseguir a disidentes y desertores rusos, la organización expandió sus operaciones hacia objetivos en países aliados de Ucrania. Entre los principales imputados figuran el excoronel Yuri Khrameev, su hijo Kirill Khrameev —oficial del FSB— y el ciudadano cubano Oemis Romagoza Durruthy, identificado como un coordinador clave en la estructura.
El expediente judicial detalla múltiples conspiraciones operativas. En un caso, la red ofreció $25,000 dólares a un ciudadano estadounidense para asesinar a un crítico del régimen ruso en Lituania y, ante su negativa, intentó contratarlo para perpetrar sabotajes con incendios provocados en subestaciones eléctricas y almacenes logísticos de la OTAN. En otro episodio documentado este verano, la red intentó contratar a un residente de Brooklyn para vigilar y "eliminar" a un destacado disidente ruso en Washington D. C. por una suma de $40,000 dólares.
Los imputados enfrentan cargos por conspiración para financiar el terrorismo y homicidio por encargo, con penas que alcanzan hasta los 20 años de prisión. Esta revelación se suma a recientes alertas de seguridad en Europa, donde países como Alemania, Polonia y el Reino Unido han denunciado planes de sabotaje, ataques incendiarios e intentos de magnicidio atribuidos a los servicios secretos de Moscú.
Hasta el momento, el Kremlin ha evitado emitir comentarios de fondo sobre las acusaciones, exigiendo la presentación de "pruebas creíbles". El anuncio judicial coincide con un delicado escenario diplomático en Washington, caracterizado por contactos de alto nivel entre agencias de inteligencia y debates sobre la política exterior hacia la Federación de Rusia.




