Punta Cana estrena centro logístico de gran escala que impulsará la industria aérea y tecnológica del país
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El Grupo Puntacana puso en marcha un complejo logístico e industrial que marca un hito en el desarrollo económico de la región: el Punta Cana Free Trade Zone. Con más de 742 mil metros cuadrados de infraestructura, el proyecto amplía la visión tradicional de Punta Cana al incorporar actividades productivas de alto valor agregado junto al turismo.

Ubicado dentro del Aeropuerto Internacional de Punta Cana, este nuevo enclave será el primero en América Latina y el Caribe en reunir en un mismo espacio una zona franca, un centro de logística aérea y un parque industrial orientado a la tecnología. La iniciativa prevé generar alrededor de 9,000 puestos de trabajo directos e indirectos y busca posicionar al país como un punto neurálgico para operaciones técnicas, transporte de mercancías y manufactura especializada.
La primera fase incluye un centro logístico de casi 16 mil metros cuadrados para la gestión de carga multimodal, un parque industrial inicial de 6,300 metros cuadrados con posibilidad de expansión a 60,000, y una terminal de combustible de 22,000 metros cuadrados destinada al soporte de aeronaves de carga. Solo esta última estructura aportará unos 200 empleos.
Frank Elías Rainieri Kuret, presidente del Grupo Puntacana, destacó que la iniciativa representa una apuesta por la innovación, el talento local y la diversificación económica. Señaló que se espera la instalación de compañías dedicadas al mantenimiento de aeronaves, manufactura avanzada, logística especializada, tecnología electrónica y distribución internacional de productos de alto valor. Según afirmó, el complejo marca “un nuevo capítulo” para la región al abrir las puertas a una transformación industrial de largo alcance.

Alianzas estratégicas y visión de futuro
El centro operará en conexión con una terminal internacional de carga ubicada dentro del mismo espacio, que cuenta con 8,600 metros cuadrados y una capacidad de almacenamiento en frío equivalente al 50% de su área. Esta característica lo convierte en un punto clave para la exportación e importación de productos que requieren control térmico, consolidando a la zona como un eje para rutas logísticas regionales.
La expectativa es que el proyecto contribuya a integrar al país a cadenas globales de producción y distribución, facilitando nuevas oportunidades de inversión en sectores técnicos y tecnológicos, y generando un impacto económico que trascienda la industria turística.




