Groenlandia rechaza las amenazas de Trump y reafirma su derecho a decidir su futuro
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Nuuk. Las autoridades políticas de Groenlandia respondieron con firmeza a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien volvió a insinuar la posibilidad de tomar control de la isla, incluso sin descartar el uso de la fuerza, al considerarla un territorio estratégico para la seguridad nacional estadounidense.
Ante estos pronunciamientos, los líderes de los cinco partidos representados en el Parlamento groenlandés emitieron una declaración conjunta en la que rechazaron de manera categórica cualquier intento de anexión. “No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses”, afirmaron, subrayando que el futuro del territorio autónomo debe ser decidido exclusivamente por su población.

Trump ha insistido en que Groenlandia es clave para los intereses de Washington debido al incremento de la presencia militar de Rusia y China en el Ártico, una región cada vez más estratégica por sus recursos naturales y rutas marítimas. El viernes, durante una reunión con representantes de la industria petrolera, el mandatario reiteró que logrará su objetivo “por las buenas o por las malas”.
La postura fue rechazada tanto por el oficialismo como por la oposición en Groenlandia, incluyendo sectores que promueven una independencia acelerada de Dinamarca. Para las fuerzas políticas locales, la soberanía y la autodeterminación no son negociables.
El rechazo también se siente entre la población. En las calles de Nuuk, capital del territorio, ciudadanos expresaron su descontento ante la posibilidad de convertirse en un nuevo enclave estadounidense. “Ya fuimos colonia durante muchos años. No queremos volver a serlo”, expresó Julius Nielsen, pescador de 48 años.
Preocupación en Europa y tensión en la OTAN
Las declaraciones de Trump han generado alarma en Dinamarca y en otros países europeos, especialmente por el impacto que una eventual anexión tendría en la estabilidad de la OTAN. Groenlandia forma parte del Reino de Dinamarca, país miembro de la Alianza Atlántica, y cualquier intento de apropiación unilateral podría socavar el sistema de seguridad construido tras la Segunda Guerra Mundial.

La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que una acción de ese tipo pondría en riesgo la cohesión de la OTAN, mientras que el canciller Lars Løkke Rasmussen rechazó el argumento estadounidense sobre una supuesta avalancha de inversiones chinas en la isla.
Aunque Estados Unidos mantiene una base militar en Groenlandia desde la década de 1940, en virtud de un acuerdo de defensa firmado en 1951 con Dinamarca, Nuuk y Copenhague recalcan que esto no implica cesión de soberanía.
En medio de la controversia, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, tiene previsto reunirse la próxima semana con autoridades danesas y representantes groenlandeses para abordar la situación.
Según una encuesta publicada en enero de 2025 por medios locales, el 85 % de los groenlandeses se opone a formar parte de Estados Unidos




